
Abel Pintos regresa a México: “No quisiera cambiar nada de mi pasado porque me gusta mi presente”
Tras varios años sin ofrecer un concierto propio en México, Abel Pintos volverá al país el próximo 24 de octubre para presentarse en el Teatro Metropólitan. El argentino celebrará 30 años de trayectoria con un espectáculo que recorrerá distintas etapas de su historia musical.

Tres décadas después de iniciar su carrera dentro del folklore argentino, Abel Pintos continúa encontrando nuevas maneras de hacer música. Su historia ha atravesado géneros, escenarios y países, pero hay algo que, asegura, permanece igual: el entusiasmo que siente cada vez que comienza un nuevo día dedicado a su profesión.
México ocupa un lugar particular dentro de ese recorrido. Incluso durante los años en los que no pudo visitar el país con frecuencia, sus canciones continuaron creciendo gracias a un público que las compartió y recomendó.
Ahora, antes de su regreso al Teatro Metropólitan el 24 de octubre, Abel conversó con Ámame Trans MX sobre esos 30 años de música, su relación con México, las emociones que transforma en canciones y la importancia que actualmente tiene para él vivir plenamente el presente.
Después de tres décadas haciendo música, ¿qué reconoces todavía de aquel Abel que comenzó cantando folklore?
Hay cosas que siguen exactamente en el mismo lugar: la ilusión, el amor y el entusiasmo que siento por hacer música. Me levanto cada mañana sabiendo que voy a disfrutar las actividades que tengo por delante porque realmente amo mi profesión.
Lo que sí tuve que soltar fue la necesidad de pertenecer exclusivamente a un género. Comencé desde el folklore, pero cuando aparecieron mis propias composiciones también nació la necesidad de experimentar con otras estéticas y sonidos.
No lo veo tanto como una evolución, sino como una expansión. Fue permitirme descubrir diferentes maneras de expresar aquello que quería comunicar.
Durante varios años estuviste lejos de México y, aun así, tu música continuó creciendo aquí. ¿Qué descubriste de tu relación con el público mexicano durante esa ausencia?
Justamente fue durante ese tiempo cuando pude dimensionar mucho más ese vínculo.
Entre 2014 y 2018 venía constantemente a México para presentar discos, sencillos y conciertos. Después pasó bastante tiempo sin que pudiera regresar y fue entonces cuando descubrí que la gente seguía conectada con mis canciones.
Muchas personas comenzaron a compartir mi música y a hablarles de ella a otras personas. Gran parte del crecimiento que tuve en México sucedió gracias al propio público. De alguna manera hicieron conmigo, y también para mí, parte de ese trabajo artístico. Es algo que me emociona muchísimo.

Llegas al Teatro Metropólitan celebrando 30 años de carrera. ¿Cómo resumes toda una vida de canciones sin dejar fuera aquellas que quizá significan algo muy personal para alguien del público?
Esa es probablemente una de las cosas más complicadas de preparar este espectáculo.
Decidí construir una especie de recorrido por los grandes éxitos porque quiero que diferentes generaciones puedan encontrarse dentro del concierto. Pero también soy consciente de que seguramente habrá alguien esperando una canción que no necesariamente fue un éxito, pero que tiene un significado enorme en su vida.
El problema es que un concierto no puede durar eternamente. Juan Gabriel podía cantar cuatro o cinco horas, pero yo tengo que intentar contar 30 años de música en aproximadamente dos. Ese es el gran desafío.
En canciones como “La Culpa” aparecen emociones que muchas veces resultan difíciles de decir directamente. ¿Qué encuentras en la música que quizá no encuentras al hablar?
Muchas veces los primeros impulsos para escribir aparecen precisamente desde el dolor, los rencores o aquellas cosas que todavía nos cuesta perdonar.
Personalmente no me gusta construir un drama alrededor de aquello que me duele. Prefiero sentirlo, atravesarlo y enfrentarlo.
La música tiene algo parecido a una alquimia: puede tomar una experiencia dolorosa o difícil y convertirla en algo que incluso puede resultar agradable al transformarse en una canción. Muchas veces aquello que todavía no terminamos de resolver internamente encuentra primero una salida a través de la música.
Después de escenarios, reconocimientos y 30 años de trayectoria, ¿qué necesitas actualmente para sentir que algo representa un éxito?
Para mí es fundamental no perder la capacidad de asombro. Todavía me sorprenden y emocionan muchas de las cosas que suceden diariamente alrededor de mi carrera, y creo que eso mantiene vivo mi entusiasmo.
El éxito tiene mucho que ver con sentir satisfacción por aquello que haces. Cuando realmente amas tu trabajo, tienes la posibilidad de disfrutar el éxito cuando aparezca, cualquiera que sea tu propia definición de él.
Si no disfrutas lo que haces, probablemente tampoco puedas disfrutar completamente de todo lo que llegue como consecuencia.

Si pudieras regresar 30 años y encontrarte con el niño que estaba comenzando esta carrera, ¿qué le dirías sabiendo todo lo que ocurrió después?
No le daría ningún consejo.
Hay una película que me marcó mucho, El efecto mariposa. El protagonista vuelve a diferentes momentos de su vida intentando modificar situaciones para conseguir un futuro mejor, pero cada cambio termina provocando consecuencias inesperadas.
Esa idea siempre me impactó. Cualquier modificación del pasado podría haber cambiado completamente el lugar en el que estoy ahora.
Y a mí me gusta mucho mi presente. Por eso, si pudiera encontrarme con aquel niño, probablemente simplemente lo saludaría y dejaría que continuara haciendo su propio camino.
Después de hablar de pasado, presente y de todo lo que has construido, ¿qué reflexión te gustaría compartir con quienes hoy escuchan tu música?
Creo que no importa únicamente aquello que nos sucede, sino también desde qué lugar decidimos enfrentarlo.
Hoy hablamos mucho de los teléfonos y las redes sociales como responsables de nuestra desconexión, pero para mí las herramientas no son necesariamente el problema. Todo depende de cómo decidamos utilizarlas.
Un teléfono puede servir para comunicar algo urgente y una red social puede amplificar un mensaje o convertirse en una herramienta de trabajo. Pero también podemos permitir que absorban nuestro tiempo. Ahí entra nuestra propia responsabilidad.
Para mí es importante no perder la conciencia sobre nuestra vida. Hay que experimentarla verdaderamente, tanto en los momentos buenos como en los malos.
No quisiera llegar cerca del final y sentir que mi vida fue una película que simplemente pasó frente a mis ojos sin que realmente hubiera estado presente para vivirla.
El próximo 24 de octubre, esa historia de tres décadas tendrá un nuevo capítulo en México. Abel Pintos llegará al Teatro Metropólitan de la Ciudad de México para reencontrarse con un público que, incluso durante la distancia, nunca dejó de acompañar sus canciones.



