
Jerry Dávila: “Un solo track puede hacer la diferencia”
- Diego L
- hace 11 horas
- 8 min de lectura
El productor mexicano detrás de Block & Crown reflexiona sobre la creación constante, la vigencia de la música de los años setenta y ochenta, el impacto de la pandemia y el camino que ha recorrido para conquistar escenarios internacionales.

Con un sonido influenciado por el disco, el funky house y el nu-disco, Jerry Dávila ha logrado que el nombre de Block & Crown tenga presencia dentro de la música electrónica internacional. Su propuesta recupera canciones y elementos de otras décadas para acercarlos a nuevas generaciones mediante producciones adaptadas a las pistas, la radio y las plataformas digitales.
En entrevista para Amame Trans Mx, el DJ y productor mexicano habló sobre la responsabilidad de intervenir canciones reconocidas, el valor que todavía conserva la música creada antes de la era digital, sus cinco participaciones en Tomorrowland y la transformación creativa que experimentó durante la pandemia.
“Un solo track puede hacer la diferencia”
Eres un productor prolífico, pero también construyes un legado. ¿Cómo encuentras el equilibrio entre publicar constantemente y lanzar música que realmente merece permanecer?
Creo que los productores debemos crear y publicar música constantemente para mantenernos vigentes. Más que pensar que una canción específica será la que marque la diferencia, tienes que trabajar cada producción como si tuviera la posibilidad de volverse famosa y llevarte más lejos.
Un solo track puede cambiarlo todo. Pensemos en “Take on Me”, de A-ha: una canción puede alcanzar a todo el mundo y permanecer durante generaciones, incluso cuando todavía no existían las plataformas digitales.
Cada vez que te sientas en un estudio debes poner toda tu energía en conseguir el mejor resultado posible y tratar de llegar a audiencias increíbles. Desafortunadamente, no todas las canciones tienen el mismo impacto. A veces recibes un golpe de realidad, pero eso también te recuerda que debes continuar trabajando y creando.
Renovar una canción sin destruir su esencia

Cuando retomas canciones reconocidas de los años ochenta o noventa, ¿cómo decides qué elemento debe conservarse y cuál necesita transformarse para que nazca algo nuevo?
Los sonidos funcionan un poco como la moda: durante una época se utilizan pantalones más anchos y después más ajustados; con la música sucede algo parecido. Los instrumentos, los formatos y las tendencias regresan con el paso del tiempo.
Tengo una colección de acetatos y escucho permanentemente música de los años setenta y ochenta para descubrir qué canción podría recuperar utilizando sonidos actuales.
Lo más importante es identificar aquello que sostiene la obra original. Generalmente existe una melodía principal que debe conservarse lo más cercana posible, porque de lo contrario puedes perder a quienes siguen a ese grupo o cantante. Incluso podrían decirte que destruiste la canción.
A partir de ahí entra tu creatividad: puedes modificar la velocidad, los BPM y decidir hacia dónde quieres llevarla. Quizá recuperas una canción de los ochenta, pero no pretendes convertirla en un éxito para festivales, sino en una producción más accesible para la radio.
Llegar a la radio puede acercarte a una audiencia nueva, provocar que las personas busquen la canción en Shazam y generar más reproducciones.
Nuevas generaciones que conocen la música del pasado

Tu música conecta con distintas generaciones. ¿Alguna referencia que considerabas desconocida para el público joven terminó provocando una respuesta completamente diferente?
Sí, por supuesto. A veces recuperamos una canción de los setenta o de principios de los ochenta sin pensar que las nuevas generaciones puedan conocerla, pero resulta que sí la identifican.
Me asombra la cantidad de música que tienen a su alcance quienes actualmente asisten a los clubes. Hay personas muy jóvenes escuchando canciones de los setenta y ochenta que nunca imaginarías que conocieran. Incluso temas que originalmente aparecieron como el lado B de algún lanzamiento hoy pueden ser descubiertos fácilmente.
Las nuevas generaciones cuentan con un acceso enorme a la música. Nosotros podemos traer nuevamente una canción al presente mediante una producción distinta, pero muchas veces el público ya conoce la obra original.
¿Consideras que la nostalgia explica por qué la música de los setenta, ochenta y noventa continúa tan vigente entre las nuevas generaciones?
Es mi punto de vista y entiendo que puede haber personas que no estén de acuerdo. Antes de mediados de los noventa no existían tantas herramientas electrónicas como las que actualmente tenemos en un estudio.
Había bandas con tres o cuatro guitarristas, dos bajistas, dos bateristas, un cantante principal y varios coristas. Incluso quien tenía una participación vocal aparentemente pequeña podía contar con una enorme preparación musical. Se necesitaban artistas que verdaderamente dominaran su instrumento y su voz.
Después llegaron herramientas como el afinador automático, el Auto-Tune y los programas de producción digital. Actualmente existen muchas ayudas que facilitan el trabajo: efectos vocales, ecualizadores, compresores y nuevos tipos de delay. Antes se contaba con menos recursos y, por lo tanto, debías ser un gran cantante o instrumentista.
Cuando escuchas en vivo a grupos como Pet Shop Boys, The Cure o Guns N’ Roses, puedes reconocer inmediatamente su sonido. Son ellos. En aquella época existía menos “maquillaje” dentro de la producción.
Hoy podemos hacer que una voz suene más grande, fuerte o pulida, pero existe el riesgo de que la música no trascienda porque esas herramientas están al alcance de muchas personas.
Hay canciones que llegan al primer lugar, permanecen vigentes durante algunos meses o quizá un año y después son desechadas. En cambio, gran parte de la música creada entre finales de los setenta y los noventa continúa escuchándose porque conserva un carácter original y orgánico.
Lo que hacemos con Block & Crown es darle a ese material la fuerza necesaria para llevarlo a la pista o a la radio. Tal vez la versión original tenía un talento enorme, pero no contaba con la velocidad o los golpes necesarios para funcionar dentro de un club actual.

La pandemia reafirmó la fórmula de Block & Crown
¿En qué momento descubriste que esa combinación entre nostalgia y sonidos actuales podía convertirse en la identidad de Block & Crown?
La pandemia terminó de reafirmarnos que íbamos por un camino interesante. Durante ese periodo comenzamos a publicar música y alcanzamos los primeros lugares en plataformas especializadas como Traxsource y Beatport.
No imaginábamos que las personas, mientras permanecían en sus casas, quisieran comprar y escuchar música electrónica. Ese resultado nos hizo pensar: “Creo que vamos por un buen camino”. A partir de ahí comenzamos a desarrollar todavía más esta fórmula.
México dentro de la escena electrónica internacional Block & Crown posee una presencia internacional sólida. Para abrirte camino fuera del país, ¿tuviste que demostrar más de una vez que desde México también se puede destacar dentro de la música electrónica?
Creo que sucedió al revés. Primero llegábamos con la música y después de terminar una presentación en Japón, Tailandia, Jordania, Inglaterra o Francia, alguien se acercaba y preguntaba: “Perfecto, ¿de dónde eres?”. Cuando respondía que era de México, se sorprendían.
Es ahí cuando comprendes que muchos mexicanos ya estamos ocupando esos espacios. Tenemos talentos como Aarón Sevilla, quien se encuentra realizando presentaciones importantes en España y desarrollando una propuesta musical muy interesante. Incluso está ganando terreno frente a artistas europeos.
Todo esto demuestra que los mexicanos también podemos hacerlo y competir internacionalmente.

Cinco participaciones en Tomorrowland
Después de cinco participaciones en Tomorrowland, ¿qué aspecto del festival dejó de impresionarte y qué continúa provocándote nervios?
Cada vez trato de inyectarme una dosis de nobleza y recordarme que debo ser humilde y valorar el lugar en el que estoy parado. No puedo pensar: “Esto ya lo doy por hecho” o “Siempre voy a estar en Tomorrowland”.
No sabemos durante cuánto tiempo tendremos esa oportunidad. Llegar cada año representa un logro, especialmente dentro de un festival donde existe una competencia internacional de talentos muy importante.
Cuando se abre una oportunidad, debemos aprovecharla con miedo, respeto y orgullo por representar a México. Así hemos vivido estas cinco participaciones. Tomorrowland siempre me impresiona.
En la última edición todavía me sorprendió la cantidad de producción nueva que incorporaron, así como la presencia de asistentes provenientes de más países. Es una experiencia que vale la pena vivir, aunque solamente sea una vez.
Además, Tomorrowland no se limita a un solo género. Si no eres amante de la música bass, puedes caminar hacia otro escenario para escuchar disco, house, EDM o trance. También puedes recorrer el festival y observar su decoración, las fuentes, las cascadas y sus enormes estructuras de iluminación.
Es un festival que atrae a distintas generaciones y eso habla de su madurez y relevancia internacional.
Las diferencias entre EDC y Tomorrowland
¿Cómo compararías la experiencia de Tomorrowland con la de EDC, un festival que también posee ediciones en distintos países, incluido México?
Sería injusto compararlos directamente. Me encanta EDC y considero que es, por mucho, el festival número uno de México. También cuenta con una presencia muy importante en Estados Unidos, tiene una producción cuidada, grandes artistas y escenarios impresionantes.
Sin embargo, Tomorrowland genera otro tipo de experiencia. Todo comienza desde los aviones de Brussels Airlines y continúa en el tren, los hoteles sede y la bienvenida que reciben los asistentes. Incluso la caja donde llega la pulsera funciona como una invitación a entrar en ese universo.
EDC es un gran festival, pero Tomorrowland busca envolverte completamente desde antes de que cruces sus puertas.
Crear música para un mundo detenido

La pandemia transformó tu colección de vinilos en una fuente creativa. ¿Qué descubriste sobre tu historia al volver a escuchar la música que te formó?
La pandemia nos transformó a todos. En mi caso, antes de que existieran las vacunas viví semanas muy complejas por el tema de salud. También observaba cómo cerraban los festivales y las fiestas, sin saber cuándo podrían regresar.
Entonces dejamos de pensar en producir música rápida para festivales. Teníamos más de 40 canciones en distintas etapas de producción y decidimos detenerlas para preguntarnos: “¿Qué escucharía David Guetta en su casa? ¿Qué escucharías tú? ¿Qué canción podría entrar en una estación de radio que ni siquiera programa música electrónica?”.
Esa se convirtió en nuestra meta. No queríamos que el público pensara que estábamos traicionando a la música electrónica; simplemente estábamos encontrando una manera de sobrevivir.
La estrategia funcionó. Llegamos a estaciones de radio con las que anteriormente no teníamos contacto y algunas comenzaron a descargar nuestras canciones. Después incluso crearon espacios dedicados a la música de Block & Crown.
También comenzamos a producir un radio show desde este estudio y a enviarlo semanalmente a estaciones de distintos países. Esa exposición generó nuevas propuestas para presentarnos internacionalmente.
Una canción para explicar su legado
Si dentro de 20 años alguien solamente pudiera escuchar una canción de Block & Crown para entender quién fue Jerry Dávila, ¿cuál elegirías y qué parte de ti encontraría en ella?
Es una pregunta muy compleja por la cantidad de producciones que tenemos. Cuando nos presentamos en Estados Unidos, contamos con canciones que el público reconoce inmediatamente; es como poner “Cielito lindo” en México. En Europa dirigimos el repertorio hacia un sonido más house y un poco más fuerte.
Si tuviera que elegir, posiblemente sería “Love Is in the Air”, una gran canción de los años setenta. Más que definirme solamente a mí, representaría el puente que hemos construido para que artistas fundamentales de décadas anteriores puedan llegar a las audiencias de 2020 y de los años posteriores a través de mis manos.
Actualmente trabajamos con distintas canciones y buscamos contar con los permisos correspondientes. Son obras que la gente reconoce, baila y disfruta. Yo solamente realizo ese pequeño giro para presentarlas desde otra perspectiva.
Lo hacemos respetando y dando el crédito correspondiente a quienes escribieron y crearon las canciones originales. Ese legado también les pertenece.



