top of page

Lorena Duarte: “Nuestros derechos no pueden depender de un partido político ni de una forma de pensar”

Hablar de las personas trans en Colombia también es hablar de resistencia. Aunque en los últimos años se han registrado avances en materia de reconocimiento e inclusión, la violencia, la discriminación y los transfeminicidios continúan siendo una realidad que preocupa al movimiento.


En entrevista con Ámame Trans MX, la activista colombiana Lorena Duarte habló sobre el origen de su activismo, los retos que enfrenta la Ley Integral Trans, las barreras para acceder a un empleo digno y el panorama que vive actualmente la población trans en Colombia.



¿En qué momento de tu vida sentiste que el activismo era el camino para defender los derechos de las personas trans en Colombia?


Creo que muchas personas trans llegamos al activismo a partir de nuestras propias experiencias. Antes de mi transición vivía como un hombre gay y, cuando decidí transitar, descubrí una realidad completamente distinta.


Recuerdo que Theatron, uno de los centros de entretenimiento LGBTI+ más reconocidos de Bogotá y de Latinoamérica, fue el lugar donde viví una experiencia de discriminación. Yo asistía con frecuencia junto a mis amigos, pero cuando inicié mi transición me negaron la entrada y me dijeron que necesitaba una autorización especial para poder ingresar. Ese momento me hizo reflexionar profundamente sobre la discriminación que enfrentábamos las personas trans.


Después acudí a un centro comunitario para contar lo que había sucedido y fue ahí donde empecé a involucrarme con los procesos organizativos de la población LGBTI en Bogotá.


Más adelante ingresé a trabajar en la política pública LGBTI de la ciudad, convirtiéndome en la primera mujer trans en desempeñarse dentro de ese espacio institucional.


Con el tiempo entendí que cuando ayudas a transformar la vida de otras personas también transformas la tuya. Así comenzó mi camino dentro del activismo.



Hace años muchos espacios rechazaban a las personas trans y hoy incluso buscan incluirlas. ¿Cómo observas ese cambio?


Se han logrado avances importantes, pero también debemos analizar algunas contradicciones. Durante mucho tiempo algunos establecimientos permitían el ingreso de personas transformistas porque hacían parte de los espectáculos, mientras que las mujeres trans seguían siendo excluidas.


Hoy existen campañas y esfuerzos para cambiar esas prácticas, incluso en lugares donde antes había discriminación abierta. Sin embargo, todavía hace falta que esa inclusión sea auténtica y no únicamente simbólica.


Cada vez las personas trans hemos abierto más espacios dentro de la población LGBTI, aunque aún queda mucho camino por recorrer.



La Ley Integral Trans ha generado expectativas en Colombia. Desde tu experiencia, ¿qué cambiaría realmente para las personas trans si se aprueba?


Lo primero que quiero aclarar es que no soy la vocera oficial de la Ley Integral Trans. Existen organizaciones que han liderado este proceso desde hace varios años.


La iniciativa continúa su trámite en el Congreso y ha tenido modificaciones para lograr consensos, especialmente en temas relacionados con las infancias trans.


La ley contempla medidas importantes para fortalecer la inclusión laboral, mejorar el acceso a la salud y garantizar que las personas trans puedan ejercer plenamente sus derechos.


En Colombia ya conseguimos un avance significativo: el cambio de nombre ahora es gratuito para todas las personas. Sin embargo, todavía falta fortalecer el acceso a tratamientos médicos, ampliar las oportunidades laborales y mejorar la coordinación institucional para combatir la impunidad en los casos de violencia contra las personas trans.



Desde tu experiencia, ¿cuáles siguen siendo las principales barreras para que una persona trans acceda a un empleo digno?


Uno de los principales retos continúa siendo el acceso a la educación. Siempre digo que las personas deben estudiar aquello que realmente les apasiona.


Las mujeres trans seguimos teniendo uno de los niveles más bajos de escolaridad dentro de la población LGBTIQ+, debido a las barreras estructurales que enfrentamos desde edades muy tempranas.


Si una persona no logra estudiar, difícilmente podrá acceder a un empleo digno.

Desde la Gerencia para la Diversidad Sexual trabajamos para generar alianzas con empresas, sensibilizar a los empleadores y abrir oportunidades laborales para las personas trans.


Sin embargo, el desafío no termina cuando alguien consigue trabajo. También debemos garantizar que permanezca en él, porque muchas personas siguen enfrentando discriminación, violencia y amenazas de despido únicamente por su identidad de género.



¿Qué papel han desempeñado las organizaciones civiles dentro del movimiento trans en Bogotá y en Colombia?


Tenemos organizaciones con una trayectoria muy importante, muchas de ellas con más de 15 o 20 años de trabajo.


Además, cada vez existen más liderazgos en distintas regiones del país. Aunque muchas organizaciones son pequeñas, eso demuestra que el movimiento continúa creciendo y fortaleciéndose.


El gran reto es dejar de trabajar desde los protagonismos individuales y construir agendas comunes. Debemos encontrar más puntos de coincidencia que diferencias, porque solamente así podremos seguir fortaleciendo el movimiento trans en Colombia.



En distintos países de Latinoamérica han aumentado los discursos de odio contra las personas trans. ¿Cómo debe responder el activismo?


La respuesta está en la participación.

Actualmente trabajamos en propuestas que serán presentadas al próximo gobierno para que continúe impulsando los derechos de las personas LGBTI.


Muchos de los avances en Colombia se han conseguido gracias a las herramientas jurídicas y constitucionales que permiten proteger nuestros derechos.


Pero también necesitamos fortalecernos como movimiento. Nuestros derechos no pueden depender de un partido político ni de una forma de pensar.


Cada vez necesitamos más personas trans ocupando espacios de representación política y de toma de decisiones. Esa será la mejor garantía para evitar retrocesos.



¿Qué mensaje enviarías a las personas trans de Colombia y de toda Latinoamérica?


Muchas veces creemos que estamos recorriendo un camino sin salida, pero nada permanece igual para siempre.


No debemos permitir que los discursos que escuchamos desde la infancia, aquellos que nos hicieron creer que estábamos equivocadas, que éramos un pecado o que estábamos enfermas, definan quiénes somos.


Tenemos que seguir adelante, fortalecer nuestras redes de apoyo y acompañarnos entre nosotras y nosotros. Solo así podremos construir una sociedad más justa, incluyente y con mayores oportunidades para todas las personas.



Colombia registra una de las cifras más altas de transfeminicidios en la región. ¿Cómo observas esta situación?


Es una realidad muy preocupante. Aunque muchas veces estos casos son invisibilizados o no reciben la atención que merecen, Colombia continúa siendo uno de los países más violentos para las personas trans en América Latina, junto con Brasil.


Los transfeminicidios siguen ocurriendo y todavía existe un enorme reto para combatir la impunidad y garantizar el acceso a la justicia.

Necesitamos fortalecer las instituciones, mejorar los mecanismos de protección y asegurar que ninguna persona trans sea asesinada por su identidad de género. Mientras esa violencia continúe, el activismo seguirá siendo indispensable para defender nuestros derechos y exigir que ninguna vida trans sea olvidada.

Publicar: Blog2_Post
bottom of page