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Denisse de Kalafe: las canciones que sobreviven al tiempo llegan a La Maraka

hace 3 días
3 min de lectura

Hay artistas cuya historia puede medirse en discos, premios o años de carrera. Pero también existen trayectorias que terminan midiéndose de otra manera: por las canciones que las personas hacen suyas y continúan cantando incluso décadas después de haber sido escritas.



    Denisse de Kalafe durante su concierto Alma, Corazón y Vida desde el mar en La Maraka de Ciudad de México.


Denisse de Kalafe pertenece a ese segundo grupo.


La noche del 2 de octubre, la cantautora llegó por primera vez al escenario de La Maraka, en la Ciudad de México, con “Alma, Corazón y Vida desde el mar”, un espectáculo que permitió reencontrarse con una autora cuya música ha acompañado distintas generaciones.


Más que recurrir únicamente a la nostalgia, la presentación abrió una ventana hacia una historia artística marcada por dos países, distintas influencias musicales y, especialmente, por la capacidad de convertir experiencias y sentimientos en canciones capaces de permanecer.



Una mujer detrás de canciones que se volvieron colectivas



Denisse de Kalafe construyó buena parte de su carrera desde la composición.


Temas como “Amándote”, “Quiéreme más”, “Tres porqués”, “La vida no es un mar de rosas”, “El porqué de mi canto” y “El amor… cosa tan rara” forman parte de un catálogo desarrollado a lo largo de décadas.


Precisamente “El amor… cosa tan rara” ocupa un sitio importante en su trayectoria al haberla llevado al triunfo en el Festival OTI de 1978.

Sin embargo, existe una canción cuya vida terminó rebasando incluso a su propia autora:


“Señora, Señora”.

Con los años, el tema encontró un lugar en festivales escolares, celebraciones familiares y dedicatorias del Día de las Madres. Para muchas personas dejó de ser solamente una canción de Denisse de Kalafe y se convirtió en una forma de expresar afecto hacia sus madres.


Ahí puede dimensionarse el alcance de una compositora: cuando una obra deja de depender del momento en que fue lanzada y comienza a formar parte de los recuerdos de quienes la escuchan.


    Denisse de Kalafe durante su concierto Alma, Corazón y Vida desde el mar en La Maraka de Ciudad de México.


Brasil en las raíces, México en la historia


La identidad musical de Denisse tampoco puede entenderse desde una sola geografía.

Nacida en Brasil y posteriormente naturalizada mexicana, encontró en México un territorio fundamental para desarrollar su carrera y construir una relación de décadas con el público.


Su origen brasileño y la vida profesional construida en México han convivido dentro de una propuesta en la que diferentes sonidos pueden encontrarse.


Ese diálogo estuvo presente en el concepto de “Alma, Corazón y Vida desde el mar”, una propuesta que contempla influencias como el bolero y la samba, además de canciones que forman parte de su historia y material que mira hacia nuevas etapas.


En lugar de elegir entre sus dos raíces, Denisse ha permitido que ambas formen parte de una misma identidad artística.



Permanecer cuando cambia la manera de escuchar música


Cuando Denisse comenzó su carrera, la industria musical era completamente distinta.

Desde entonces llegaron nuevos formatos, desaparecieron otros, cambiaron las maneras de descubrir artistas y las plataformas digitales modificaron la relación del público con las canciones.


Pero algunas composiciones permanecieron.

Su presentación en La Maraka permite observar justamente esa distancia: canciones escritas en otro contexto histórico continúan provocando recuerdos y encontrando nuevas personas que las escuchan.


No todas necesariamente conocieron a Denisse cuando esos temas fueron estrenados. Algunas llegaron a su música a través de sus padres, de una celebración, de una dedicatoria o simplemente porque una canción continuó circulando de generación en generación.



La nostalgia no tiene que significar quedarse en el pasado




Una carrera extensa suele enfrentarse al riesgo de quedar reducida a la frase “recordar es volver a vivir”. Pero mirar hacia atrás no necesariamente significa instalarse ahí.

La primera noche de Denisse de Kalafe en La Maraka también mostró a una artista que puede reconocer el peso de su historia mientras continúa escribiendo la siguiente parte.


Porque detrás de las canciones conocidas sigue existiendo una compositora.

Y quizá esa sea una de las mayores conquistas de una trayectoria como la suya: haber escrito música en un momento determinado y descubrir, muchos años después, que aquellas palabras ya pertenecen también a las historias de otras personas.


El 2 de octubre, Denisse de Kalafe llegó por primera vez a La Maraka. Pero varias de sus canciones llevaban mucho tiempo viviendo en México.


Y algunas, probablemente, seguirán aquí cuando otra generación comience a cantarlas.





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