
Brasil sienta un precedente contra la transfobia: piden prisión para diputado por discurso de odio
- Juan Carlos RM
- hace 4 días
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Brasil volvió a colocarse en el centro del debate regional sobre derechos humanos y transfobia.

La defensa jurídica de la diputada federal trans Duda Salabert solicitó formalmente que el diputado Nikolas Ferreira sea detenido si no cumple con el pago de una sanción económica impuesta por la justicia, tras haberla llamado “hombre” y ejercer discursos de odio reiterados.
La petición se da luego de que Ferreira incumpliera el pago de una indemnización cercana a los 12 mil dólares, a la que fue condenado por daños morales derivados de actos considerados transfóbicos por los tribunales. De acuerdo con la legislación brasileña, si el pago no se realiza dentro del plazo legal de 15 días, pueden activarse medidas coercitivas para garantizar el cumplimiento de la sentencia.
Un conflicto que inició en 2020
La disputa judicial entre Salabert y Ferreira comenzó en 2020, cuando ambos eran concejales en Belo Horizonte. Desde entonces, Ferreira se negó públicamente a reconocer la identidad de género de la hoy diputada federal, utilizando pronombres masculinos y expresiones ofensivas, bajo el argumento de “libertad de expresión”.
Sin embargo, la justicia brasileña fue clara: la libertad de expresión no ampara discursos que vulneren la dignidad y los derechos humanos. Los tribunales determinaron que las declaraciones del diputado constituyen violencia simbólica y transfobia, por lo que lo condenaron a indemnizar a Salabert.
No es un caso aislado

Esta no es la primera vez que Nikolas Ferreira es sancionado por conductas de este tipo. En abril de este año, fue multado con más de 37 mil dólares adicionales tras abuchear y atacar a un colectivo trans que acudió a la Cámara de Diputados. Estos antecedentes refuerzan la postura de organizaciones civiles que señalan un patrón reiterado de discursos de odio.
Un mensaje claro desde la justicia
La posible orden de arresto, en caso de incumplimiento, ha sido celebrada por organizaciones LGBT+ y defensoras de derechos humanos como un precedente clave para frenar la impunidad. En un país donde el Supremo Tribunal Federal ya estableció que la transfobia puede equipararse a crímenes de racismo, el caso Salabert vs. Ferreira refuerza la idea de que el odio sí tiene consecuencias legales.
Más allá del castigo
Para la comunidad trans, este proceso no se trata únicamente de una sanción económica o de una posible detención, sino de un mensaje simbólico: las identidades trans merecen respeto, incluso y especialmente dentro de los espacios de poder.
Brasil envía así una señal contundente a la región: los discursos de odio no son opinión, son violencia. Y la violencia, también cuando es verbal o simbólica, debe ser sancionada.






